075 – Confio en ti, querido extrano

Historia Verde

 

Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.

Bitácora de aventuras, edición Confio en ti, querido extrano:

Historia Verde

      En el 2016, me fui a conocer unas cascadas en Jamaica. Había unas partes que eran un poco peligrosas si no conoces el area, asi que en contra de mi voluntad, tuve que seguir la condición de ir con un guia en todo momento que tenían en el lugar. Y como siempre, hacer lo que originalmente no quería hacer, terminó siendo la mejor parte de todo…

      Llegue al puerto de Ocho Rios, y me puse a buscar como llegar a unas cascadas de las que habia leido en un articulo, no tenia mucho tiempo alli, y queria aprovecharlo.  Se me pararon como 5 personas de frente, pero Augusto se le trepo en la cabeza a uno de los muchachos, y empezo a hacer su clasico baile de llamar la atencion cuando quiere que haga algo. Por eso de no pasar la verguenza de la pavera sin explicacion para los demas, le hice caso rapido. Nos montamos, y una hora despues, estabamos en el lugar. 

       Yo estaba toda emocionada, estaba en un crucero con varias personas, y estaba ansiosa de pasar unas horas sola para recargar. Había notado que cada vez que pensaba en esa anhelada soledad Augusto se reía, pero decidí “pichar”. El es asi, a veces se ríe cuando sabe algo que yo no se, pero como no hay manera de distinguir de que se rie, y el se rie casi todo el tiempo, la mitad de las veces me pierdo esa senal que me da de lo que viene.

       Cuando me baje del carro y camine hacia la entrada, vi que habia un counter y unos lockers para guardar las pertenencias. Yo lo unico que tenia era una mariconera que va conmigo al fin del mundo, y una botella de agua, asi que pase de largo como si conmigo no fuera la cosa, acostumbrada a que aqui tu llegas al rio, escoges tu esquina y ya. Pague la tarifa de acceso, y cuando me fui a ir me dieron la llave del locker y me señalo a un grupo de personas y me dijo: “la tarifa incluye una visita guiada, puedes ir con cualquiera de ellos”. Trate de pichar, y seguir sola y en eso me pararon y me explicaron que no era una opcion. La pequena Natalita se bajo del lazito y cuando voltee a buscarla estaba frente a mi un muchacho jovencito, que con toda la seguridad del mundo me miro y me dijo: “ven, esto te va a encantar”.

       A veces las cosas que menos quieres te revientan en la cara a la misma vez. Acepte, medio con la muela de atras, pero lo segui, porque antes de que pudiera hablar ya estaba Augusto en uno de sus hombros y la pequeña Natalita en el otro, y cuando esos dos se juntan, no hay mucho más que decir. Era un rio que tenia un monton de caidas de agua, y hay caminos y distintos puntos a los que puedes ir. Yo estaba en mi clásica huelebicheria de casi no hablar, y contestar sí o no de cuando quiero estar sola y no me es posible, mientras el guia estaba todo emocionado contandome historias del lugar y describiendo todo lo que ibamos a estar haciendo. En cierto punto, me despisté, y no preste atención a lo que me dijo, cuando mire a la izquierda, el estaba caminando sobre el agua. 

       Cuando fui por instinto a gritarle que hacia (toda preocupada), se echo a reir y me dijo: “ven, el camino es por el mismo rio, te voy a ayudar”. La pequena Natalita y Augusto estaban imitandolo, brincando de piedra en piedra y “caminando” sobre el rio. Despues de ese momento, se me quito la huelebicheria y me alegre de la galleta mental que habia recibido despues de tanta perreta por querer irme sola. 

       Hice absolutamente todo lo que sugirio, y hasta entre en mi modo parlanchino. Me llevo a tantos lugares, que juraba que estabamos lejisimos en cierto punto. No pense que hubiera tantas cascadas y cosas hermosas para ver en un solo lugar. Me conto que estaba en la escuela todavia, que trabajaba como guia para seguir estudiando al graduarse y que le parecia el trabajo menos trabajo posible, porque igual el vivia cerca y habia hecho eso mismo toda su vida, ahora lo unico diferente era ayudar a otros a hacer lo mismo (y no morir en el intento). 

       En cierto punto estuvimos frente a un salto de unos 10 pies, agarro la camara y me dijo: “Brinca! Te veo abajo”. Yo lo mire y le dije que le tenia miedo a las alturas, y su respuesta fue algo asi como, ok, y que? Al ver su reaccion me di cuenta de que no estaba con una persona que se detuviera por temerle a algo, y dije bueno, brinca, al final, en algun punto tienes que superarlo, y que mejor manera que con agua de fondo por si no hago bien el brinco. Una semana despues le agradeceria en el alma haberme ayudado a superar mi panico a las alturas, mientras subia a una piramide en Mexico. 

       Despues de ese momento no hubo vuelta atras, era su colita, y tenia la caracteristica pompiaera de haber aprendido algo nuevo y querer hacerlo una y otra vez. Brinque en cuanto salto de agua habia. En un momento, me dijo, ven, vamos a hacer algo que casi nunca se puede hacer, porque solo caben dos personas pequeñas, y aquí todo el mundo viene en grupos. Yo me emocioné y sin preguntar mas detalles me le fui detras, ya a estas alturas lo estaba siguiendo sin cuestionar nada, porque todo habia sido tan divertido que no queria perderme nada. Caminamos y nadamos hasta pararnos sobre una piedra, justo frente a una cascada. Todavía estaba haciendo balance sobre la piedra cuando él me miró, se sonrió emocionado y me dijo: “do you trust me?” 

 

You Trust Me GIFs | Tenor

       Apenas pude contestar que sí con los ojitos y una sonrisa, y él saltó a una charca que no medía ni 3 pies de diámetro, y que estaba unos 15 pies bajo mis pies. Quizás fueron 3 segundos, pero me pareció más tiempo, probablemente porque para mi el tiempo se detuvo, distraida pensando en que por fin era Jasmine, de Aladdin (mi película favorita desde el 1992), y me acababan de invitar a una aventura diciendo: “do you trust me?”

       Me quede mirando fijamente al fondo de la charca, y cuando por fin salió del agua me dijo: “I’m gonna go under this rock”, señalando la cascada, “you count to 10 so I can cross, then jump and do the same”, y cuando me vio riéndome, mitad nerviosa mitad confundida, me dijo: “there’s no other way out now, I’ll wait for you” y se metió debajo del agua. 

       Me quede paralizada y riendome, mire a todas partes, buscando otra alternativa para no tener que brincar, y me di cuenta de que sin ayuda no podia salirme de la piedra y nadar a la orilla porque la corriente estaba bien fuerte, y recordaba que el casi me jalo como una muñequita y me paro sobre la piedra. Me entro una de mis paveras de nerviosismo y dije: puneta natalita, en que te metiste. Augusto y la pequena Natalita ya habian brincado, asi que no me quedo mas remedio. Conte hasta 3, me repeti que todo iba a estar bien, y salte. 

       Cuando toque el agua, senti una corriente que me jalaba hacia la piedra, pero pelee contra ella para subir a coger aire y salir a la superficie, tratando de imitar al pelo lo que el habia hecho. Se podria decir que yo se nadar, pero siendo sincera, es mas bien mantenerme en la superficie y sobrevivir lo que se hacer, no soy muy diestra. Mire la piedra que ahora estaba 15 pies sobre mi cabeza desde el charquito de 3 pies de diametro. Me rei de nuevo, conte hasta 10 (por si acaso los 10 segundos eran despues de estar ahi y no desde el salto), y me meti debajo del agua, tocando la pared, tratando de irme debajo de ella. Como no se aguantar la respiracion debajo del agua, era medio complicado, porque tenia que hacerlo con una sola mano. La primera vez que intente me asuste y volvi a subir a la prisa. En el segundo intento recorde la corriente y dije, bueno, usala; baje, toque la piedra, encontre donde terminaba, me le fui debajo y pataleé con la corriente para cruzar al otro lado. 

       Cuando “cruce” o mas bien entendi (sin estar segura) que habia cruzado, busque la superficie y subi. Cuando asome la cabecita, el tenia una cara de mezcla de felicidad y asustado, probablemente me tarde mas de lo que el esperaba. Estabamos debajo de una piedra, y se escuchaba la cascada cayendo sobre nosotros. Era como una cuevita diminuta, el estaba acostado, solo le veia la carita frente a mi. Mientras se daba la vuelta no se ni como porque casi no cabia, me dijo que para cruzar al otro lado, debiamos cruzar ese tunel arrastrandonos por el piso. 

       La noche anterior, estaba leyendo La Ciudad de las Bestias y en una escena, el niño, que es uno de los personajes principales, se fue a explorar el centro de la tierra. Para hacerlo, tuvo que arrastrarse por unos túneles. Obviamente, le dije que sí, y mientras lo seguía, me transforme en Alexander Cold en una mision especial al centro de la tierra. Me arrastre por esos tuneles como si de mi dependiera la salvacion de mis amigos, y me emocione tanto que medi mal una curva, y conservo en mi rodilla una cicatriz como recuerdo de ese momento. Cuando me corte, me di cuenta de que el guia ya estaba afuera, escuchaba su voz que me decia por donde ir, veia la luz del sol al fondo, tras una cortina de agua, y supe que estaba por salir de la cascada. 

       Quise tardarme un poquito mas, por eso de estirar la aventura, pero ahi se me paro Augusto de frente, y me recordo mi actitud a mi llegada, y como en aquel momento no podia esperar a que terminara la visita guiada para quedarme sola. A veces es asi, nos quejamos de algo, y despues que le damos la oportunidad y nos gusta, no queremos que se acabe. Le sonrei a Augusto, y lo segui hasta el otro lado, en donde nos esperaban el guia y la pequena Natalita, que ahora estaba sobre la cabeza del guia. 

      Nos sentamos en una esquina a hablar y a mirar el rio, mientras el hacia el recuento de todo lo que habiamos hecho senalando distintas partes del rio. Me lleve a ese muchacho en el pecho, despues de haber protestado tanto por tenerlo, ahora deseaba tener a alguien que me ensenara tanto como el en el resto del viaje, y que encima se disfrazara de Aladdin en el proceso. Le di 20 mil gracias, nos tomamos una foto, cogi mis cosas y me fui. Despues de eso, he contratado guias en cada lugar especial al que voy.

 

1 - 5 de agosto de 2020

       Creo que en general somos asi, todo lo nuevo lo rechazamos, casi por capricho, y cuando por fin lo intentamos, se convierte en eso que en adelante sera lo conocido, y cuando toca abandonarlo para intentar lo proximo, ya no lo queremos dejar. Es nuestro ciclo de aferrarnos a lo que conocemos, a lo que creemos que queremos. No sabemos lo que queremos, solo queremos lo que conocemos. Por eso, una de las peores búsquedas que podemos hacer, es buscar eso que pensamos que queremos. Augusto me ha ensenado que no debo andar pidiendo, ni deseando, ni creyendo que quiero algo. Hay mil cosas por descubrir, y solo vamos a desear lo conocido. El siempre dice que es preferible querer lo que es mejor para mi, lo que sera mas conveniente, y que si voy a pedir o a desear algo, pedir que todo se de como sea mejor, aunque a veces signifique salirme de lo que creo que quiero o que me conviene. Ese dia, aprendi a confiar hasta en quien no conozco, pues si La Vida me lo puso de frente, eso era probablemente, lo mas divertido y mejor para todas las partes.

 

Y tu, ¿has confiado en un extraño?  ¿Me cuentas? 

 

Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios. 

 

https://linktr.ee/natalita_

 

Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!

 

 

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