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042 – La Sortija del Dragón

    Saludos cuarentenados, antes de escuchar esta bitacora, date la vuelta por los episodios 36 y 37, si aun no los has escuchado, te dejo los enlaces.

    Historia Azul

    Caminaron por la tierra que hace apenas unos minutos había sido lava, y pisaron cada piedra como si fuera la primera vez que la pisaban, y en parte tenían razón, después de bailar y convertirse en lava, ya no eran las mismas piedras, aunque pareciera que sí,  al igual que a todas las criaturas, cada pequeña acción las cambia para siempre. 

    Continuaron el camino, subieron una cuesta, y al final de la cuesta había un nido gigante lleno de pajaritos.  Era de las cosas más lindas que habían visto, ellos siempre estaban en ese lugar, pero algo en su formación de ese día los hizo apreciar más su presencia.  En el trayecto a través del gran nido, los pajaritos los miraban y sonreían, se desplazaban para abrirles camino con una gracia que te podía hacer llorar, parecía todo ensayado, aún cuando los 5 se dedicaron a hacer caminos diferentes para jugar con ellos y poder admirarlos lo más que podían. Con la gracia de la Danza del Cisne Negro, les abrieron camino uno a uno hasta que todos llegaron al otro lado, a una plaza que habían visitado antes, pero que no reconocieron, distraídos por los pajaritos. 

    Los pajaritos se hacían los inocentes, pero Augusto los conoce de antes, no son tan inocentes nah, son unos lleva y trae de información, así los describe Mako, el amigo de Augusto. Se meten a las casas y a todas partes para descubrir todo sobre la vida de todos, y después se ponen a gritarlo en los árboles, en las plazas, en la calle, en los balcones, en todas partes. La gente no se da cuenta, porque los pajaritos se aseguran de que todo suene como el hermoso trinar que hasta los Mayores de 5 Años pueden escuchar. Claro, que la verdad solo la pueden escuchar los duendes, ni siquiera los Menores de 5 Años pueden, es una lengua demasiado antigua, demasiado olvidada, y demasiado hermosa como para concentrarse uno en su significado.

    Cruzaron al otro lado de la plaza con el trinar masivo de fondo, y llegaron hasta un puesto de dulces y café, y se sentaron los 5 en una mesita, el gigante en la silla, los niños, Augusto y la pequeña Natalita encima de la mesita. Pensaría uno que a los duendes no les interesaría el café, pero el que piensa eso, claramente no los conoce.  El café fue descubierto por los duendes, hace miles de años, en un lugar lejano al que ahora le llaman Etiopía, y les gustó tanto, que se encargaron de que llegara a todo el mundo, pasándose las semillas de uno a otro, y llenando los bolsillos de viajeros con ellas sin que se dieran cuenta. 

    A los duendes les encanta estar contando historias y jugar, y el café los ayuda a recordar lo que es difícil de recordar, aquello que por estar ocupados en juegos a veces presencian pero no asimilan, hasta que llega el momento preciso en el que deben recordarlo. En otras ocasiones les ayuda a ver un poco de lo que vendrá, casi como entrar a las tablas de tiempo, pero por lapsos mucho más breves, a manera de efímeras fotografías frente a sus ojos. Augusto siempre dice que el pasado, el presente y el futuro son casi lo mismo, y que no era algo del otro mundo poder ver cualquiera de ellos, que simplemente, es mejor y más fácil ver lo que se tiene de frente, “el presente”, que andar explorando otros instantes, como el pasado o el futuro. Cuando ve la cara de perdidos de todos cuando habla de esos temas, dice que no se debe preocupar uno por ahora por ese tema del pasado, presente o futuro, pues casi todo el mundo comprende mejor el hecho de que son lo mismo cuando están más cerca de irse con La Muerte, la hermana gemela de La Vida. 

    Augusto dio un sorbo, y de inmediato frente a sus ojos bailaron tres imágenes que pronto verían o recordarían todos: 

    • En la primera, vio al gigante abrazando asustado a los niños de la tribu de JAN
    • En la segunda, se vio a sí mismo volando asustado, pero feliz
    • En la tercera vio el Balconcito de la Felicidad todo florecido y verde, la pequeña Natalita estaba llorando en la entrada 

    De inmediato las imágenes se fueron de nuevo, y no las pudo ver más. Las visiones de café siempre son super breves, de una a cinco imágenes, siempre sin aparente explicación. Solo se pueden conseguir una vez al día, aunque tomes mucho café, La Vida te regala solo un vistazo, así que mejor aprovecharlo cuando se tiene, y tampoco andar tan preocupado por averiguarlo todo, al final, una imagen es solo eso, y puede que fuera de contexto parezca significar mil cosas diferentes a lo que de verdad significa. 

    Terminó de tomarse el café y, como de costumbre, decidió guardarse lo que había visto para sí mismo.  Igual y andaba con las personas adecuadas para no decir nada, todos estaban demasiado ocupados jugando como para preguntarle qué había visto. Cuando miró encima de la mesa, vio un pequeño dragón, lo habían encontrado dentro de un huevito de dulces que consiguió el gigante, y que habían abierto justo al llegar. Antes de que pudieran mediar palabras con el gigante, los niños, Augusto y la pequeña Natalita se redujeron al tamaño de hormigas, y comenzaron a jugar a las batallas con el dragón, que de inmediato se puso a volar sobre ellos.  El dragón era dorado, pero no cualquier tono de dorado, más bien parecía como si el color dorado se quemara, y ya no brillara como antes, pero sin dejar de ser dorado; y cuando movía su cabeza hacia arriba y hacia abajo, batía sus alas y podía volar. Los 4 aprovecharon esto para llevar la delantera en la batalla, pues cada vez que el dragón subía la cabeza para batir sus alas, se cambiaban de escondite para que siguiera dando vueltas sin encontrarlos. 

    En ese juego de esconder andaban cuando de repente escucharon un zumbido ensordecedor. Cuando se voltearon para ver de dónde venía el sonido, se dieron cuenta de que se encontraban rodeados de abejas. En un dia normal no hubiesen siquiera reaccionado, pero cuando eres tan pequeño todo puede ser super intimidante. Pensarás que sería tan sencillo como cambiar de inmediato de tamaño, pero verás, no te puedes cambiar de tamaño sin superar alguna prueba que se te presente en el tamaño en el que estés.  Es la manera en que La Vida nos enseña a crecer y superar los retos y temores. 

    La niña de la tribu de JAN de inmediato salió de su escondite y se puso frente al dragón, decidida a convencerlo de que los ayudara en la hazaña. Ella tenía especial relación con los dragones y, al contrario del niño, ni les temía ni la intimidaban, sabía pedir lo que quería, y hacerse escuchar. Augusto y la pequeña Natalita se fueron rápido a buscar los dulces que quedaban sobre la mesa, se les ocurrió que si eso era lo que les atraía, podían concentrarlos todos al otro lado de la mesa y eso las mantendría alejadas.  Mientras tanto, el niño de la tribu de JAN se movía como un loco tratando de llamar la atención del gigante, que llevaba un rato buscándolos como un loco, estaban tan diminutos que ni siquiera con sus espejuelos gigantes y gruesos los podía ver. De repente, el niño notó que el dragón estaba en el dedo del gigante, era como una sortija, se envolvieron tanto en el juego que lo habían olvidado. El niño empezó a subirse al dragón, cuando notó que la niña, hablando con el dragón, había conseguido llamar la atención del gigante, que finalmente pudo ver donde estaban.  

    Augusto y la pequeña Natalita corrieron hacia ellos, y se subieron los 4 a la sortija / dragón del dedo del gigante, pero no se dieron cuenta de que la pequeña Natalita se había llenado de azúcar moviendo las donas, y atrajo a todas las abejas, que volaban hacia ellos en este momento. El gigante los abrazo asustado, cumpliéndose así la primera de las tres imágenes vista por Augusto al probar su café.

    26 de enero de 2020

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