082 – Uno de mis niños eternos favoritos

Historia Verde

 

Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.

Bitácora de aventuras, edición Uno de mis niños eternos favoritos:

Historia Verde

    Una de mis personas favoritas en el mundo es un agricultor, a quien quise y supe que estaría sin estar en mi vida desde la primera vez que lo escuché hablar sobre La Princesa (bueno, la tierra, no estoy segura si su duende le ha hablado sobre La Princesa con ese término exacto)...

    Una de las cosas que nos define en esta vida es educar, y cómo educamos. Cada cual tiene su estilo, y todos lo hacemos, nos demos cuenta o no. Con cada acción (o no acción), educamos a alguien, pues cada cosa que hacemos tiene un impacto en la vida de los demás (aunque todavía no lo podamos ver así). Augusto dice que en La Princesa, toda criatura se dedica a enseñar, y que cambia lo que enseña cuantas veces quiera, según va aprendiendo de otras cosas que disfruta. 

    Hace unos 10 años, se plantó en mí la idea de regresar al campo, y digo regreso, porque aunque yo nunca viví allá, traigo en la sangre lo que vivieron mis abuelos y mis padres. Empecé pensandolo simplemente como una actividad para distraerme, y en el camino me di cuenta de que La Princesa / la tierra es, de más maneras de las que pude haber pensado, la explicación a todo. Todo lo que quería aprender, estaba ahí, tiene como un código la tierra, que si ves con ojitos bien abiertos, puedes leer y aplicar a todo lo demás en tu vida. 

       En ese reconocimiento estaba, cuando decidí aprender de otros que hubieran aprendido antes que yo, y busque y busqué agricultores, y todo lo que hacían, y todo lo que escribían, y todo lo que enseñaban, me lo metí por las venas y no hubo vuelta atrás. Estuve muchos años leyendo y aprendiendo sola, hasta que un día Augusto me dijo que estaba lista para ir a aprender de frente con alguien. Unos días después, estaba con un grupo de maestros, aprendiendo sobre agricultura.

       No creo que haya compartido en la vida con tantos niños felices a la misma vez, por un periodo de dos años, visité y supe sobre más fincas llenas de niños felices de las que pensé que habrían en tan pequeño espacio como esta isla. Tengo esos dos años anotados en mi vida como los más felices de mi década de trentona, y que bueno que llegaron en esta década, en la que se suponía que comenzara a crecer, si seguía los planes de otros a mi alrededor. Esa presencia me ayudó a confirmar que mi destino era ser una niña feliz por siempre, y creo que por eso, un cantito de mi corazón siempre estará repartido entre ellos. 

       Una de las mejores enseñanzas que recogí en esos dos años fue una frase que dijo el día en el que profundizamos sobre la composta. Ese día, aprendí más sobre ese proceso, por el cual La Princesa / la tierra “comienza” su ciclo, regresando los nutrientes que una vez le dio a lo que en ella creció. Para mi, ese proceso siempre ha sido mágico, y me resulta loco que no todos estemos aprovechando las ventajas que usarlo nos trae, tanto en nuestros cultivos como en nuestro desarrollo en general. El observar ese proceso, me ha enseñado a esperar, y a entender que cada cosa en la vida tiene su momento.

       Ese día, él nos enseñó varios métodos para hacer la composta, desde productos que puedes usar, hacer y hasta envases que puedes comprar para hacerla. La última foto que nos mostró, era de la finca en la que tomábamos la clase, y en la foto se veían varias pilas de materia orgánica, en los diferentes puntos de descomposición. Después de explicarnos el método que usaba (que era llenar unas semanas y luego mudarse a una nueva), nos dijo: "así que ya ven, pueden conseguir cualquier instrumento que necesiten, o pueden hacer una fucking pila, y continuar con lo próximo". Ese día confirmé que era un niño eterno que conoce a sus duendes (aunque no lo sepa).

       Esa frase se me quedó más que todo el resto de la información que nos dio ese día, quizás porque en ese momento Augusto se fue a brincar en una pila y la pequeña Natalita en otra, y en eso estuvieron hasta que se terminó la clase, y me lo tomé como una señal. Desde entonces, yo que de por sí me considero sencilla, he estado atenta a esos intentos que uno mismo hace para complicarse. A veces no sé si somos masoquistas, y queremos más problemas de los necesarios, o si buscamos complicar las cosas para tener como excusa que son complicadas para no hacer nada. Cuando tengas la duda, pregúntale a tu duende, ellos son expertos simplificando, y recuerda la frase: "una fucking pila".

 

1 - 19 de agosto de 2020

 

Y tú, ¿haces una fucking pila o consigues 20 gadgets para cada cosa?  ¿Me cuentas? 

Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios. 

 

https://linktr.ee/natalita_

 

Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!